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Los frutos secos, especialmente las nueces,
incluidos dentro de una dieta mediterránea
reducen hasta la mitad el riesgo de padecer
una enfermedad cardiovascular. Así lo apunta
el estudio Predimed, cuyos resultados fueron
presentados en el reciente Congreso Mundial
de Cardiología.
Según los autores del estudio, los pacientes
que siguen una dieta mediterránea
suplementada con nueces presentaron "cifras
más bajas de presión arterial y menores
concentraciones en sangre de glucosa,
colesterol, triglicéridos y marcadores de
inflamación, al mismo tiempo que un aumento
del colesterol HDL".
"El potente perfil nutricional y la
composición única de las nueces" es, según
Emilio Ros, jefe de la Unidad de Lípidos del
Hospital Clínic de Barcelona y colaborador
del estudio, la razón de las propiedades
adicionales de este fruto en la dieta.
Por si esto fuera poco, las nueces no
engordan. Las grasas que contienen estos
frutos son insaturadas, lo que es sinónimo de
saludables. En este sentido, Ros dijo que es
preciso acabar con la idea de que "consumir
frutos secos acarrea un aumento de peso", ya
que en el caso de las nueces, su consumo
añade un efecto saciante y consigue "una
reducción en el consumo de grasas animales y
azúcares refinados".
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