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| Presentados los resultados del estudio MERCURY II |
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Los resultados del estudio clínico MERCURY II
ofreció evidencia adicional sobre la eficacia de la
rosuvastatina cálcica para mejorar los niveles de
colesterol LDL-C o “malo” en pacientes de alto
riesgo, de acuerdo a lo establecido por los
parámetros norteamericanos actualizados del NCEP ATP
III (1). Estos resultados fueron publicados en la
Revista Norteamericana del Corazón.
Los resultados de MERCURY II, donde participaron
1.993 pacientes de alto y muy alto riesgo quienes
provenían, entre otros países, de Argentina, Brasil
y México, demostraron que empezar a tomar
rosuvastatina o cambiar a rosuvastatina luego de
tomar atorvastatina o simvastatina en las dosis
estudiadas, causó una reducción mayor en niveles de
colesterol LDL-C o “malo”, y llevó a un mayor
número de pacientes a sus niveles saludables de
colesterol según lo establecido por el ATP III.
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| ¿Cuáles son los parámetros de la ATP III y por qué son usados? |
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Los parámetros de la ATP III son establecidos por el
Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos y
son usados como guía por la comunidad científica
sobre los niveles saludables de colesterol que cada
persona debe de tener, en correspondencia con la
presencia de factores de riesgo para enfermedades
cardiovasculares (ECV).
El término “factores de riesgo cardiovascular” se
usa para describir cualquier situación existente
donde se incremente la posibilidad de que una
persona desarrolle ECV. Existen una cantidad de
factores de riesgo muy conocidos, los cuales pueden
ser divididos en dos grupos: aquellos que pueden ser
cambiados o modificables, y aquellos que no pueden
ser cambiados o no modificables. Se pueden observar
una lista de estos en la tabla siguiente (2).
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En correspondencia con estos factores de riesgo, los
parámetros de lípidos en la sangre son los siguientes:
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| ¿Qué nos enseñó MERCURY II? |
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MERCURY II es un estudio clínico que comparó la
eficacia de diferentes tratamientos con estatinas en
pacientes con riesgo alto o muy alto de
hipercolesterolemia. Los pacientes que formaron
parte del estudio observados luego de un cambio a
rosuvastatina de 10 o 20mg, después de ocho semanas
de tomar atorvastatina de 10 o 20mg o simvastatina
de 20 o 40mg.
- El 43 por ciento de los pacientes que cambiaron a
rosuvastatina de 10mg, luego de tomar atorvastatina
de 10mg lograron niveles saludables de colesterol
“malo”;
- Sólo el 22 por ciento que siguió tomando
atorvastatina de 10mg alcanzó sus niveles saludables
de colesterol “malo”.
- El 48 por ciento de los pacientes que cambiaron a
rosuvastatina de 20mg, luego de tomar atorvastatina
de 20mg también alcanzaron sus niveles de colesterol
“malo” en comparación con el 35 por ciento de los
pacientes que siguieron bajo el régimen de
atorvastatina de 20mg.
- El 40 por ciento de los pacientes que cambiaron a
rosuvastatina de 10mg, luego de tomar 20mg de
simvastatina, alcanzaron sus niveles saludables de
colesterol “malo”, en comparación con el 16 por
ciento de los pacientes que siguieron tomando
simvastatina de 20mg.
- El 53 por ciento de los pacientes que cambiaron a
rosuvastatina de 20mg, luego de tomar simvastatina
de 40mg alcanzaron sus niveles saludables de
colesterol “malo” en comparación con el 34 por
ciento de los pacientes que siguió tomando
simvastatina de 40mg y alcanzó estos valores.
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| ¿Qué implicaciones tienen estos resultados? |
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“Estos datos demuestran de una forma contundente la
eficacia de la rosuvastatina en ayudar a pacientes a
alcanzar sus niveles saludables de colesterol, lo
cual es esencial para la preservación de la salud
cardiovascular” afirmó el Dr. Christie Ballantyne,
profesor de medicina de la Universidad de Baylor en
Houston, Texas, quien además fue el investigador
líder de MERCURY II.
“Observamos diariamente como un número cada vez
mayor de pacientes sigue sin alcanzar sus niveles
saludables de colesterol y los estudios más
recientes resaltan la importancia de llegar a
niveles más bajos de colesterol malo. Por ello, es
hoy, más importante que nunca, que los médicos
cuenten con herramientas altamente efectivas y
seguras que ayuden a los pacientes a manejar su
colesterol” concluyó Ballantyne.
1. Instituto Nacional de Salud de los Estados
Unidos. Reporte Final del Tercer Reporte del
Programa Nacional de Educación en Colesterol (NCEP)
del Panel Experto en Detección, Evaluación y
Tratamiento de Colesterol Alto en Adultos (Adult
Treatment Panel III). Bethesda, Maryland; 2002: IV-1.
2. Burrington P, Mackness MI, Miller JP, Rees JAE.
The Year in Dyslipidaemia 2002. Clinical Publishing
Services 2002 Ch 9:163-183.
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